domingo, 23 de abril de 2017

Día del libro 2017


23 de abril, para muchos es el día del libro por San Jordi, y parece que el hecho de que ese ilustre caballero acabase con un dragón es lo único importante, pero no, en nuestra comunidad celebramos el día de Villalar de los Comuneros, una ilustre derrota para nuestras filas de valientes.
En fin, una somera introducción para hablar de la tradición anual del Día del Libro, un día donde aumentar un poquito la Pila de lecturas pendientes con una excusa de jolgorio. Además, desde el año pasado, también es el día que he elegido para adquirir la lectura "reto" del año. Así quedará marcada con el sello conmemorativo especial, este año dedicado a Gabriel y Galán, además de marcado con el marcapáginas del día.
Como podéis observar este año ha habido 3 buenas capturas. Por un lado Marte Rojo, con muy buenas recomendaciones, y Buenos Presagios, de Gaiman y Pratchett, que siempre son un acierto. Por otro, el temido Ulises de Joyce, uno de esos clásicos de la literatura que... en fin, creo que ya sabéis cuál es "el reto" para este año. Lo considero tan duro que no lo voy a ubicar en la franja temporal de las lecturas normales. Tendrá un tiempo dedicado específicamente para ella.
Ah, y por cierto, antes de que lo preguntéis, no En Busca del Tiempo Perdido no va a entrar en los retos, al menos no en muchos muchos años. Ese sería más que reto anual, reto de la década y no me apetece, la verdad.
Pues nada, espero que hayáis tenido un feliz día del libro todos vosotros, ¡hasta otra!

jueves, 20 de abril de 2017

Díaz Canales, corsario de honor


Esta tarde hemos podido conocer un poquito mejor a Juan Díaz Canales en nuestra librería favorita de la cuidad. Díaz Canales es mundialmente conocido por ser el guionista de Blacksad, cómic con que, junto a Juanjo Guarnido dibujando, ha sido galardonado con los premios más importantes del mundo del cómic. Además, ahora mismo es el encargado de mover los hilos del, también corsario, Corto Maltés. También fue muy conocido su episodio rechazando de plano que "Marca España" utilizase su nombre para promocionarse.
En esta ocasión ha venido a presentar Como viaja el agua, su nueva obra, ahora ejerciendo de autor completo, tanto del guión como de los dibujos. Como persona me ha caído muy bien. Obviamente lo poco que he podido "conocerle" en una presentación, pero se le ve buen tío.
Me gustaría daros un poco más de opinión sobre sus obras pero, desgraciadamente, aún no he tenido tiempo para leerlas en profundidad y sería una desconsideración por mi parte opinar son conocer. Pero eso se solucionará en breve ya que, al menos dos de sus obras han saltado puestos en "La Pila" y dentro de poco estarán leídas.
Por último, agradecer a Díaz Canales su presencia en nuestra pequeña ciudad para contarnos un poco de si mismo y de su obra y agradecer y felicitar una vez más a Letras Corsarias por organizar estas presentaciones tan interesantes a las que acudir a pasar un buen rato y aprender un poquito de todo.


lunes, 17 de abril de 2017

Cumpliendo con Hacienda, que somos todos


No te acostarás sin saber una cosa más. Es una de las máximas de mi vida y espero que lo sea durante mucho mucho tiempo. Al fin y al cabo aún me quedan muchísimas cosas por descubrir y por fascinarme.
Es cierto que lo que he aprendido hoy no es muy "fascinante" en el sentido general del término, pero oye, en contra de todo pronóstico me siento mejor ahora que lo se. Hoy he tenido que hacer las primeras declaraciones trimestrales de actividad para la Agencia Tributaria. Ha sido más fácil de lo esperado y no tan peñazo como esperaba.
Y también diré que incluso el propio abono no ha dolido tanto como en otras ocasiones. También es verdad que en este caso el tener que abonas quiere decir que ha habido ingresos y eso no deja de ser una buena noticia. Siempre he sido de los que piensan que ojala me tocara pagar cantidades obscenamente grandes de impuestos porque eso querría decir que estoy metiendo mucho dinero en las cuentas. Aún no son cantidades obscenamente grandes, pero si mayores de lo esperado y la verdad es que es una buena noticia.
Como digo, es diferente a cuando el "borrador te sale a pagar" porque en ese caso sabes que ya te han retenido una parte muy importante y que encima haya que poner más de un sueldo ya de por sí bastante reducido... pues no hace gracia. Máxime cuando, ahora mismo, los impuestos de nuestro querido país no se dedican precisamente a lo que deberían y ni la sanidad ni la educación son de una altísima calidad. A lo que hay que sumar que las pensiones, dentro de poco serán tan conocidas como las pesetas.
Pero en fin, una cosa es como deberían ser las cosas y otra cómo son. Y a mi, que soy raro, me gusta estar al día de mis obligaciones, en todos los aspectos de mi vida.

sábado, 15 de abril de 2017

Amaral - Toda la noche en la calle

Hoy, 15 de abril, comparte Eva Amaral en su página oficial este directo de una de sus mejores canciones y yo os la voy a compartir por aquí. Porque si, porque es una canción genial de cuando Amaral hacía canciones geniales y porque la letra hace referencia a este día.


Por que este mundo no lo entiendo 
Porque hay verano y hay invierno 
Hay alegría y dolor 
Hay una cara y su cruz

Nos conocimos en Enero 
Y me olvidaste en Febrero 
Ahora que es 15 de Abril 
Dices que me echas de menos 
Y yo me quiero reír 
Qué le voy ha hacer, si el pasado nunca vuelve 

Toda la noche en calle
Toda la noche en calle
Cuando llegue el nuevo día 
Dormiremos a la orilla del mar 

No se si quiero que me quieran 
O si me vale que me entiendan 
No se qué pinto yo aquí 
Dejo un torito en la arena 
Si sólo quiero vivir 
Qué le voy ha hacer, si mañana nadie sabe 

Toda la noche en calle
Toda la noche en calle
Cuando llegue el nuevo día 
Dormiremos a la orilla del mar 
Cuando llegue el nuevo día 
Dormiremos a la orilla del mar 

Este es el mundo de los dos 
Sin sentido, pero tuyo y mio 
Este es el mundo de los dos 
Qué le voy a hacer, si mañana nadie sabe 
Qué voy ha hacer, si el futuro esta en el aire 

Toda la noche en calle
Toda la noche en calle
Toda la noche en calle hoy
Toda la noche en calle
Toda la noche en calle

Toda la noche en calle
Cuando llegue el nuevo día 
Dormiremos a la orilla del mar 
Cuando llegue el nuevo día 
Dormiremos a la orilla del mar 
Porque este mundo no lo entiendo
Porque este mundo no lo entiendo
Porque este mundo no lo entiendo
Porque este mundo no lo entiendo


P.D.
No me entendáis mal, no digo que Amaral ahora no haga buena música, ni mucho menos. Perdoname Eva, si te he ofendido, es solo que a mi me gustaba más su etapa menos "indie" xD.

lunes, 10 de abril de 2017

Japón 2017, el final de un viaje genial


Bueno, pues ya estamos de vuelta de la otra parte del mundo. Aún con sueño, cansancio en general, pero con la sensación de haber vivido un viaje irrepetible y difícilmente mejorable. Han sido dos semanas muy intensas, tanto que apenas ha habido tiempo de leer o escribir mucha cosa. Pero sin duda ha merecido la pena.
Hemos hecho casi todo lo que queríamos y más. Hemos disfrutado de platos muy ricos de la gastronomía local, visitado impresionantes monumentos. Nos hemos empapado de la cultura y tradición nipona. Hemos dormido en sitios muy diferentes, todos ellos muy acogedores. Nos hemos pegado largas caminatas por parajes incomparables. Ha sido una experiencia increíble. Sin duda lo que todo viaje a Japón debería ser, o al menos tener parte de esto.
A ver si puedo terminar de repasar las entradas de cada día y puedo haceros un poco más partícipes del mismo, que ya he visto el interés que ha despertado con una buena cantidad de visitas estos días, aunque nada fuera de lo esperado, claro xD. Ahora toca seguir, con las pilas renovadas, nueva energía y muchas oportunidades abiertas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Japón 2017, Nara, la antigua capital

En el día de hoy nos tocaba excursión a la milenaria ciudad de Nara, a una hora en tren desde Kioto. Es curioso porque, en un principio, esta excursión quedaba fuera del planning previsto por parecernos a todos una suerte de "trampa para turistas", una Venecia japonesa. Con todo el respeto a la preciosa ciudad de Venecia, que a mi me gustó mucho, pero a día de hoy es un parque temático.
Bueno, la cosa es que al final si que entró en la planificación final, ante las recomendaciones recibidas, así que nos encaminamos hacia allí. Cogimos el tren pero, a mitad del trayecto, en medio de una interesante clase magistral sobre religión y tradiciones japonesas, un anciano, muy amablemente, nos indicó que si queríamos llegar antes podíamos cambiarnos a otro tren en esa misma estación.
Llegamos y lo cierto es que a mi Nara me sorprendió. Si ya de por sí Kioto es una ciudad de contrastes Nara lo es aún más. Yo me esperaba una suerte de pueblo "pequeñito" con casas bajas y sin apenas oficinas. De hecho esperaba que fuera poco más que el famoso parque. Pues lo primero que nos encontramos al salir de la estación fueron altos rascacielos, sin llegar a los de Tokio, claro. Camino al parque se observaba el contraste del que os hablo. Entre la zona comercial un gran cementerio que más parecía un monumento que otra cosa. Los típicos templos entre los edificios, el ambiente en general.


Cuando llegamos al parque, muchísimo más grande de lo que se veía en Google Maps, empezamos a ver los famosos ciervos de Nara. Y no, no son 4 o 5 ejemplares envalentonados que se acerquen a la gente, no. Son decenas de ellos que se mueven a sus anchas por medio de esa parte de la ciudad. Es su territorio, eso está claro.
Están perfectamente acostumbrados a la gente pero, lo más curioso y, en cierto sentido, triste, es que se han condicionado a responder a los turistas. Saludan con una reverencia a un 'konnichiwa' esperando una galleta tras hacerlo. En unos animales salvajes, como los ciervos, no deja de ser algo decepcionante.



En mitad del parque se encuentra el gran buda de madera. El más grande, de madera, del mundo. Se recomienda no mirarlo hasta que no estás justo debajo de él, para que así el efecto sea mayor, y lo es.
No solo el buda es impresionantemente grande, la edificación que lo guarda, que también es el edificio de madera más grande del mundo, te hace sentir pequeñito al entrar. Es increíble que todas las edificaciones de madera, y especialmente los templos y palacios, se construyen con piezas autoensamblables, de forma que, solamente con los planos de las piezas y su montaje, cualquier edificio puede reconstruirse o trasladarse quedando al final tal y como era originalmente.





Ya a mediodía emprendimos nuestro regreso a Kioto, faltaban cosas por ver en Nara, pero no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Eso si, disfrutamos de la gastronomía local antes de partir, al fin y al cabo era la hora de la comida.



Ya en Kioto, nos acercamos al castillo de Nijo. Cuán grande fue nuestra sorpresa al comprobar que el horario que especificaba Google Maps de cierre constituía el de cierre final, pero la última visita comenzaba una hora antes. Una "novatada" que conviene tener en cuenta cuando vosotros planifiquéis vuestros viajes. En cualquier caso, recorrer la muralla también fue un paseo interesante.


Desde allí nos encaminamos a nuestra última visita del día, el bosque de Bambú. Para mi fue otro de los lugares mágicos del viaje. Llegamos con el atardecer en el horizonte y aún pudimos recorrer parte del bosque con una preciosa luz anaranjada. Las fotos no hacen justicia del bosque y de la tranquilidad que transmitía.
Plagado de pequeños templos en su interior, nos los encontramos con una buena cantidad de gente con vestidos tradicionales, al igual que el día anterior en Fushimi Inari. Hasta nos encontramos con una grabación de una película de camino hasta allí.





La zona es también una zona residencial, y cuando sales de la frondosidad inicial, antes de subir hacia las montañas, te encuentras con un montón de casitas unifamiliares muy al estilo de Kamakura, en las inmediaciones de Tokio.
Cuando terminó nuestro recorrido por el bosque volvimos a casa para reponer fuerzas, ha sido un día de bastante caminata y para mañana nos espera bastante más. Kioto es grande y vamos a dar una vuelta muy larga e interesante.

martes, 28 de marzo de 2017

Japón 2017, Kioto entre 1000 toris

Hoy quiero empezar la reseña del día haciendo una pequeña aclaración, que no debería ser necesaria pero ya sabemos que, en estos tiempos que corren, mejor que sobren que no que falten. Naturalmente las opiniones que vierto sobre el viaje, las vivencias y los sentimientos, son exclusivamente mis visiones de los mismos y nada más. Cada uno de los 8 (o dentro de unos días 9) miembros del grupo tendrán las suyas, esto no pretende ser un compendio de todas ellas.
Dicho esto, el día de hoy comenzó temprano. El descanso en futón resultó tal y como lo recordaba, absolutamente reparador. Y eso que a los chicos nos faltó por poner debajo el refuerzo xD. En cualquier caso, entre el cansancio de las muuuuuchas horas del viaje, el día de más de 24 horas y la relajación del onsen, caímos rendidos. Y eso es genial para evitar definitivamente el jetlag, que no nos dio ningún problema a lo largo del viaje.
Como nos trasladábamos a otra ciudad apenas habíamos deshecho las maletas así que recogerlo todo fue coser y cantar. Antes de bajar a realizar el check-out, salimos a dar una vuelta por Kawaguchiko, para disfrutar de las vistas y del pueblo al poco de amanecer. Aprovechamos también para desayunar en el paseo.



Bajamos hasta el lago Kagawuchi, que le da nombre a la localidad y desde allí volvimos al riokan a recoger nuestras pertenencias a tiempo de coger el tren que nos bajaría de nuevo a las inmediaciones de Tokio. Desde allí nos montamos en el sinkansen Hikari, el tren bala japonés, para recorrer en sólo 3 horas la distancia que nos separaba de Kioto.
Al haber salido pronto, todo salió según lo planeado y llegamos a tiempo de comer en uno de los muchos locales de comida tradicional que había en la estación de Kioto, de los que tanto habíamos oído hablar.



Tras reponer fuerzas fuimos a recoger las llaves de nuestro nuevo alojamiento. Lloviznaba un poco pero el sitio estaba cerca. Al llegar nos agasajaron con café/té/zumo mientras rellenábamos los papeles oportunos. Para varios miembros del grupo fue una sorpresa que nuestro alojamiento, las tres noches que íbamos a pasar en Kioto, iba a consistir en una casa tradicional en mitad de un barrio residencial. No podía ser más auténtico.
Además, nos ofrecieron muy amablemente acercarnos las maletas y demás bultos en coche hasta allí, con lo que quedamos libres para poder continuar nuestras visitas.

Tras "arreglar el mundo" largo y tendido, emprendimos nuestro camino hacia Fushimi Inari, el templo de los 1000 toris. Llegamos justo en el momento en que queríamos, al anochecer. Es el momento perfecto para ver desaparecer el sol tras la colina en la que está construido. Es cierto que llegar unos minutos antes nos hubiera permitido hacer mejores fotos, pero para disfrutarlo fue inmejorable.
Durante el día se había celebrado algún tipo de festival, lo que dedujimos por la gran cantidad de japoneses vestidos con trajes de ceremonia que nos encontramos en nuestro paseo (además de por los puestos de comida que había a nuestra llegada, una pena que estuvieran cerrando ya). Lo que no logramos averiguar era qué festividad era.
Dimos un paseo por el recinto del templo y recorrimos el primer lazo de caminos, lo que en esencia son los 1000 toris y emprendimos nuestro camino hasta "casa".




El camino hasta allí fue todo por la zona residencial de Kioto, nada turística. Fue un paseo muy agradable. De camino encontramos el sitio perfecto para cenar y así se lo hicimos saber al dueño al preguntarle la hora de cierre ya que queríamos pasar a dejar las mochilas primero, lo bueno es que estábamos a 5 minutos escasos. Nos hicimos con la casa, descansamos un poquillo y volvimos para una buena cena.


El día terminó tras planificar la forma de domir (había que preparar todo el piso superior), asearnos (sólo había un baño y una ducha, pero quedamos muy equilibrados :D) y los planes del día siguiente.